Porque el mundo es bonito, hasta vomitar.

28 febrero 2012

Diferencias

Tengo un recuerdo muy claro de mis tiernos 11 años. Cursaba por aquél entonces 6º de EGB. Para los que seáis muy jóvenes y no sepáis que es la EGB (Educación General Básica), es junto con el BUP (Bachillerato Unificado Polivalente), lo que hace que seamos más listos, y tengamos menos autofotos en los baños que los que cursaron la ESO.

Pero volvamos a la historia. Recuerdo que un día, en una clase indeterminada, la profesora nos hizo dibujar el perfil de nuestra mano. Acto seguido, nos pidió que escribiésemos en los dedos nuestra clase favorita, nuestro programa de TV favorito, color favorito, la comida que más nos gustaba, la profesión que nos gustaría desempeñar, y un país que nos gustaría conocer. Una vez acabado, entregábamos la hoja a la profesora sin poner nuestro nombre.

El ejercicio, juego, llámalo mierda… consistía en que la profesora sacaba una hoja, empezaba a leer las respuestas, y nosotros íbamos levantando la mano cuando coincidía con la nuestra, quedando eliminados los que no lo hacían. Así pregunta a pregunta, por eliminación, se iba encontrando al dueño de la “mano”. En algunos casos al llegar al último “dedo”, aún quedaban 5 o 6 chavales con la mano levantada. La profesora les sonreía, y les decía “sois iguales”.
El momento mágico del ejercicio, llegó cuando en la primera pregunta, me quedé solo con la mano alzada. La profesora, me miró contrariada. Siguió con las demás respuestas, de un modo funcionarial. Era evidente que aquella mano era mía. El único alumno para el que su asignatura favorita era “ciencias naturales” (la mayoría de mis compañeros se repartían entre “plástica” y “patio”).
Creo recordar que, de todas mis respuestas, sólo coincidí con la clase en la de programa de TV favorito, “Dragon ball”.
Acabó de leer mi hoja con toda la clase riendo (yo incluido). Había reventado el ejercicio. La profesora estaba seria. Me miró, i dijo; “A mi no me parece divertido que no coincidas con tus compañeros. Así no tendrás amigos.”

Si queridos amigos. Según aquella profesora, la uniformidad forma parte de la felicidad. Educación estilo H&M, uniformidad low cost, variedad nula. Imagino que al cabo de unos años, con la entrada de la inmigración y la diversidad cultural, aquel esperpento de profesora, abandonó la docencia y se hizo cajera del Bershka.
 
Todo este rollo, no contiene una lectura profunda de la uniformidad en la sociedad, ni una crítica al sistema educativo uniformador. Simplemente he recordado la anécdota, y no quería dejar pasar la ocasión, de  reírme en la puta cara de aquella tutora de los Escolapios de Sabadell.

15 febrero 2012

Optimismo edulcorado

Soy un dejado. Lo se. Hace cinco meses que no me paso por aquí. Se me ha llamado vago, maleante, haragán, pelagatos, funcionario, y hastaincluso se ha dicho, que me dedico a este blog como quién se dedica a presidir un club de fútbol. FALSO.
Este blog, al que cuido con el mismo mimo que Danny Glover a Woopi Goldberg en “El color púrpura”, cuenta con todo mi afecto e interés. Prueba de ello, es el restiling al que acabo de someterlo. 

Si, queridos míos, creo que es justo que este blog, sea reflejo de los buenos tiempos que vivimos. Tiempos de vino y rosas, de reformas laborales, de incendios griegos. Tiempos en los que los problemas no son más que “hilillos de circunstancias”. Que no os engañen los agoreros, lo que estamos viviendo no puede ser más que una vacuna, un mal necesario para un bien mayor. Ya veréis, descreídos, cómo en poco tiempo rechazaremos trabajos, podremos dedicarnos a la investigación, al arte, a cultivar nuestras mentes..! Seremos como Aute pero en plan molón.
 
Aute, en un momento de introspección (o de siesta)

Pensad si no en los prohombres. En los Amancio Ortega, los Steve Jobs, y Emilio Botín del mundo. ¡Nos necesitan! Quieren vendernos sus mierdas, necesitan que compremos sus servicios, que chuleemos sus productos en los Starbucks, y para ello es necesario que tengamos parné, cash, dinerito, bling bling.

Así que soy optimista. En manos de políticos capaces, decididos, valientes, ¡honrados! La cosa no puede ir mal. Os lo digo en serio, por más oscuro que parezca todo, good morning in the night.

Me voy a mi rincón de vomitar.

29 agosto 2011

Back to work


Hace ya unos días que huele a septiembre.
El indicador de la vuelta a la normalidad, lo marca la dificultad para aparcar en Barcelona, y visto lo visto el verano se ha acabado. Dentro de nada alguien pronunciará la fatídica frase; “Los días cada vez son más cortos”, y desearemos matarlo…

Y entre todos los desmanes, excesos y  sinsentidos del verano, he parido la…

“Breve lista de las cosas que no entiendo”

  • Que todas las manifestaciones/protestas/líos y quilombos de Barcelona, tengan que convocarse en mi barrio. ¡Id a quejaros a Pedralbes, la Bonanova o donde sea que viven los políticos de esta ciudad! 
  • Que los socios y simpatizantes del Madrid no vean que les saldría más a cuenta despedir al energúmeno que tienen por entrenador, y disculparse con Del Bosque.
  • Que los transportes públicos de Barcelona, no hagan horario nocturno los viernes. Esto, queridos míos, merece más atención que la prohibición de las corridas de toros.
  • El precio de las cosas en los aeropuertos. En serio, es como teletransportarse a Oslo. 2,20 eur. un café? No me jodas, ni que lo moliese Juan Valdés en persona!
  • Que un verano más, los zumbados de las tierras del Ebro se dediquen a embolar/ensogar/ etc a toros para pasar el rato. Algún día nos dará vergüenza contarlo a nuestros hijos. Entre tanto, los tarados que se divierten con eso, podrían probar a embolarse las gónadas y prenderles fuego.
  • Esa simpática y estrafalaria gente que se escandaliza por que las radios y TV españolas pronuncian Cesc (Sesc) como; Txesc, Cés, Sex, Ses, etc… pero dicen “espíderman” tan alegremente.
  • Los anuncios de KH7 de Bigas Luna. Es más, no entiendo a Bigas Luna en general.
Y así todo el verano… un sin vivir. Suerte de la vuelta al trabajo…

03 mayo 2011

Envejecer


Hace unos días, hablando con un buen amigo, uno de esos a los que si no puedes ver durante una temporada, no se acaba el mundo. Salió a relucir el tema tatuajes, y él, persona precavida y previsora, decía que no se hacía ninguno, no porque no le gustasen, sino porque se imaginaba a su padre con el tatuaje en cuestión, y le daba el bajón.
Lo que me llevó irremisiblemente a plantearme… ¿Como seremos cuando seamos mayores?

Tengo claro que no seremos como nuestros padres, y que ellos no son o serán como nuestros abuelos. Los gustos gustos son, y la gente no cambia, envejece.
Para empezar no escucharemos la misma música. Mi abuela escuchaba a los Panchos, a la Callas, y a Machín, y mi madre seguramente seguirá con su Cat Stevens, su Supertramp, sus Dire Straits, y su Gilbert O’Sullivan. Así que me imagino que yo, escucharé las versiones más tranquilas de Pearl Jam, las baladas de Metallica, a Bisbal, y a los Wallflowers.

No creo que vista igual que mis padres. Son muchos años de tejanos y camiseta, de deportivas y de informalidad. En un futuro, seguramente parecerá carca, pero yo me reiré. Ahhh… ¡placeres de la senectud!

Hubo un tiempo, en que este tipo era LO MÁS

Tampoco me imagino taaaaan alejado de las nuevas tecnologías como la gente mayor de hoy en día. De algo me tendrán que servir todas las horas que le he dedicado a la NES, SNES, N64, PC, Playstation1, Playstation2 y Playstation3. Seguramente criticaré que se implanten chips y mierdas en el cerebro, pero mientras pueda seguiré jugando. Seguro que sacan juegos en slow motion para ancianos jugones.

Así que no me preocupa lo de los tatuajes. Procuraré hacérmelos pensando en cómo se verán con arrugas. Al fin y al cabo, en el geriátrico, seremos unos cuantos los tatuados.